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26 Enero 2012
Lobato, el guepardo de Trebujena
Lobato, el guepardo de Trebujena

EL VELOCISTA DEL EQUIPO ANDALUCÍA SUEÑA CON DAR UN SUSTO A SUS RIVALES

Lobato, el guepardo de Trebujena

  • Reciente ganador de dos etapas en la Vuelta a Chile, el gaditano Juanjo Lobato empieza a hacerse un hueco y un nombre en la máxima categoría

  • Y mientras sueña con emular algún día a Óscar Freire, su referente, y ganar un Campeonato del Mundo, no descarta dar un susto a sus rivales cualquier día de éstos en el Tour de San Luis

Boonen, Chicchi, Haedo, Ventoso, Guardini, Viviani, Richeze, Casper... El abanico de velocistas en el Tour de San Luis es amplio y de mucho peso, pero no asusta a un chaval de 23 años, de Trebujena (Cádiz), que viene de ganar dos etapas en la Vuelta a Chile y, pese a que sólo lleva un año en el pelotón profesional, ya se maneja con cierto desparpajo en el grupo. "Me falta experiencia", reconoce sin embargo él con humildad.

"Soy rápido, pero sobre todo cuando las metas 'pican' un poco para arriba; las que 'pican' para abajo, no son mi fuerte"

El corredor del equipo Andalucía, una perla que Antonio Cabello ha firmado tres años por miedo a que se lo roben, está adaptándose perfectamente a la máxima categoría. "Soy rápido, pero sobre todo cuando las metas 'pican' para arriba", explica. "Las que 'pican' para abajo, no son mi fuerte".

No es de extrañar, por tanto, que Óscar Freire, el tres veces campeón del Mundo, sea el espejo en el que se mira. "Desde siempre ha sido mi ídolo. ¿Por qué? Quizás porque me veo un poco como él, con sus mismas características, aunque ya me gustaría a mí conseguir la mitad de su palmarés", comenta con un poco de envidia sana y picardía. "El año pasado coincidí con él en las Vuelta a Andalucía y España. Habla poco, pero es un buen tío". Y repite que firmaría ahora mismo ganar la mitad de lo que ha ganado el cántabro. "¿Qué ciclista no firmaría eso? El que diga lo contrario, miente".

"Desde siempre Freire ha sido mi ídolo, aunque ya me gustaría a mí conseguir la mitad de su palmarés"

Lobato estaba predestinado a vivir la vida sobre dos ruedas, aunque a punto estuvo de hacerlo sobre una moto, no sobre la bicicleta. "Mi padre tenía un taller de bicis y motos y, de pequeño, me gustaban ambas. Un día quise apuntarme a una carrera de motos, pero llegué tarde a la inscripción y no pude hacerlo". A partir de ahí, ya no hubo duda y la apuesta fue por la bicicleta. "Mi padre también compitió hasta aficionados, hasta que tuvo que dejarlo para ponerse a trabajar". De casta le viene al galgo.

Los éxitos no tardaron en llegar, ni cuando en los primeros años las competiciones eran simples ginkanas y su padre le enseñaba, a las seis y media de la mañana, antes de abrir el taller, trucos de habilidad, ni después, cuando las cosas se fueron poniendo más serias y defendía los colores de la Peña Ciclista Trebujena. "En cadetes fui campeón provincial y de Andalucía, además de tercero en el Campeonato de España de velocidad olímpica", ya que también hacía pista. "Como juvenil también gané los Campeonatos de Andalucía y de España", recuerda con disimulado orgullo. "Y el ránking de España de la categoría".

"Me costó mucho estrenarme en la máxima categoría, pero ganar en Getxo por delante de 'Purito', me dio mucha moral"

Con ese palmarés, no es de extrañar que diese el salto al campo aficionado en un equipo grande. "Corrí tres años en el Würth, que luego se llamó Cueva El Soplao, con Juan González y Alberto Leanizbarrutia como directores". Era el filial del equipo profesional de Manolo Sáiz, con base en Cantabria, justo al otro lado de la península. "Iba y volvía en coche", casi mil kilómetros del tirón. "A veces, cuando teníamos varias pruebas seguidas, me quedaba en el Hotel Cueli", que era una especie de cuartel general del conjuunto. "Fue una grandísima experiencia, de lo mejor que me ha pasado y he tenido. Aprendí muchísimo, estaba como en casa". Y, pese a que cumple años en diciembre, por lo que siempre se ha enfrentado a rivales mayores que él, los triunfos nunca faltaron en esa difícil categoría.

En el verano de 2010, por fin debutó en profesionales. Lo hizo con el equipo Andalucía-Cajagranada en el Gran Premio de Getxo, que por cierto ganaría al año siguiente por delante del mismísimo Joaquín Rodríguez, a quien batió en el repecho de meta. "Me costó bastante estrenarme entre los profesionales, pero hacerlo por delante de 'Purito', que luego realizó una gran Vuelta a España, me dio mucha moral", admite.

"Me queda mucho por aprender, porque en un esprint en un segundo pasas de poder ganar a no tener opciones"

Antes de eso, en 2010, fue sexto en el Europeo y noveno en el Mundial sub 23, además de ganador del ránking nacional. "En la Vuelta a Portugal no pude ganar, pero fui dos veces tercero". Era un novato en un mundo de fieras. "Me faltaba, y aún me falta, mucha experiencia, porque en un esprint en un segundo pasas de poder luchar por la victoria a no tener opciones. Me queda mucho por aprender y mejorar", reconoce, aunque la moral, después de sus dos recientes triunfos en la Vuelta a Chile, está por las nubes y su objetivo en el Tour de San Luis es sorprender algún día a sus rivales.

Si con algo sueña Lobato, sin embargo, por encima de todo, es con emular algún día a Freire y levantar los brazos en un Campeonato del Mundo. "Desde siempre es mi sueño, ya que el Mundial es, con mucha diferencia, la carrera que más me gusta. También me tira el Tour de Flandes, pero hay que ser realistas: como el Mundial, ninguna". Por eso, es de los que piensa que su mejor día como ciclsita aún está por llegar.

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